El melasma, ¿por qué ocurre?

¿Qué es esa sombra oscura que tienes encima del labio? Sentimos decirte que probablemente sea un melasma. Si quieres saber más sobre este tipo de mancha, ¡sigue leyendo!

El melasma, ¿por qué ocurre?

En este artículo vamos a tratar...

    El melasma es una afección muy común, que consiste en la aparición de manchas marrones o grisáceas en la piel de la cara, especialmente en las mejillas, el dorso de la nariz, la frente y el labio superior, y en ocasiones en otras partes del cuerpo expuestas al sol, como los hombros y el escote.

    Está causado por un aumento en la producción de melanina, el pigmento natural de la piel, como respuesta a cambios hormonales, como el embarazo, el uso de píldoras anticonceptiva o la hormonoterapia sustitutiva. Sin embargo, también desempeñan un papel relevante otros factores como la exposición a los rayos ultravioleta y una predisposición individual genética o constitucional.

    Las radiaciones ultravioletas (UV) son el principal estímulo de la síntesis de melanina en la piel. Por este motivo, para evitar la aparición de melasma (y otras manchas como las asociadas al envejecimiento) es crucial proteger cuidadosamente la piel del sol. La piel de la cara está expuesta a las radiaciones solares todo el año, por lo que los cuidados deben mantenerse a diario. Para ello, siempre que vayas a salir de casa aplícate un fotoprotector. Elije un protector de amplio espectro (UVA, UVB e infrarrojos) y un FPS 50+. Existen en el mercado diferentes presentaciones, algunas de ellas muy cómodas para su uso diario (cremas coloreadas, maquillaje compacto y polvos sueltos). Para una protección eficaz, debes aplicarte el protector de forma generosa (cantidad de 2mg por cada cm2 de piel) y renovarlo a lo largo del día, especialmente si has sudado o te has rozado.

    Hay que resaltar, que además de usar cremas, para lograr una fotoprotección adecuada es necesario evitar situaciones de sobrexposición a las radiaciones UV. Evita por tanto, la exposición directa a los rayos del sol a mediodía (entre las 12 y las 4), y procura resguardarte a la sombra y cubrirte con prendas de vestir apropiadas. Especialmente recomendable, el uso de sombrero de ala ancha para proteger la frente, la nariz, las mejillas y el cuello. En actividades deportivas el sombrero de tipo legionario o australiano (con visera y faldones posterior y laterales) es la mejor opción.

    Y por supuesto, olvídate de las cabinas de bronceado artificial. Estos dispositivos emiten radiación UVA, con una intensidad muy superior a la del sol del mediodía. Además de aumentar la pigmentación, las radiaciones UVA aceleran el envejecimiento de la piel y aumentan el riesgo de melanoma.

    Por último, recuerda que ciertos autobronceadores y algunos cosméticos perfumados o irritantes, pueden manchar tu piel.

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    Médico Dermatólogo

    Dr. Gustavo Garriga Martina

    Especialista en Dermatología Médico - Quirúrgica y Venereología.

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